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En el último artículo de mecanizados especiales del blog de Grumeber has podido leer técnicas de mecanizado de piezas más comunes o al menos más reconocibles. En este artículo te explicaremos algunas formas de crear piezas de las que se habla mucho menos.

Esto es debido a que se utilizan para industrias para nada conocidas y la creación de piezas muy específicas. Algunas veces se consideran obsoletas para otro tipos de materiales o sectores que requieren más precisión o más velocidad para reducir los costes.

Empezaremos con una técnica más general para todo tipo de piezas y acabaremos con la técnica más específica de mecanización de cilindros.

Mecanizado por ultrasonidos

Gracias a unas vibraciones elásticas de altas frecuencias, mayor de 20KHz, que se desplazan por cualquier medio y material, los ultrasonidos son buenos para la soldadura y el proceso de mecanizado.

Por norma general, una máquina de ultrasonidos consta básicamente de partes formados por:

  • El generador. Es la parte central de esta máquina, genera altas frecuencias (de 20 a 25KHz) que se aplican a un transductor. Este elemento transforma la corriente eléctrica del generador en la vibración mecánica. Al final hay una herramienta llamada sonotrodo y en su punta un contenedor cónico que son los encargados de reforzar las amplitudes.
  • Material abrasivo. Entre el contenedor cónica del final de la herramienta y el material del que se pretende sacar una pieza mecanizada, existe un material abrasivo. Con esto la herramienta no toca directamente el material, si no que el material es quien transmite las vibraciones.

La cantidad que se consigue arrancar aumenta proporcionalmente con la concentración del material abrasivo, su tamaño y su dureza. Cuanto más grande y duro el grano, más cantidad se arranca. Si la cantidad del grano y su dureza se reduce, se alcanza un mayor grado de precisión al arrancar material.

Esta técnica se puede utilizar tanto para materiales duros como los frágiles. Es especialmente bueno para orificios de formas geométricas complicadas y deja buenos resultados en la superficie.

Lapeado

Tanto el lapeado como el bruñido más que crear piezas nuevas, están englobadas en las técnicas llamadas superacabados. Gracias a un acabado abrasivo, se consigue una exactitud de la dimensión extrema. Además de un acabado superficial no conseguido por otras técnicas.

La base de esta técnica es frotar la superficie con una capa y entre medios una capa de partículas abrasivas disueltas en algún líquido viscoso especial para esto, como aceite soluble o grasa especial. La única condición es que la pieza deba estar muy cercana a la geometría de la pieza final antes de utilizar el lapeado (máximo 0,02mm).

La mesa de la lapeadora es rotativa y se llama placa de lapear y es quien se encarga de frotar la pasta (la suma del elemento abrasivo y el líquido viscoso) sobre la pieza. La placa es intercambiable según el material de la pieza mecánica que se utilice y dependiendo de la calidad de detalle a conseguir.

Gracias a unos anillos se sitúa en la mesa la pieza, sujetándolo, haciendo una ligera presión. Si tiene el peso suficiente, la pieza se puede sujetar por su propio peso. Difiere con otras técnicas abrasivas que se aglomera el elemento abrasivo porque en esta ocasión el elemento está flotando en el líquido.

Si como elemento abrasivo se usa diamante se realizará el proceso más rápido, habrá menos para limpiar y por lo tanto será más rentable.

Bruñido

Al igual que el lapeado, es un proceso englobado en la categoría de superacabado. Pero a diferencia de este, el bruñido se realiza a baja velocidad. Gracias a esta baja velocidad, se obtiene un control insuperable del tamaño y de la geometría.

Esta técnica se usa principalmente en el interior de piezas cilíndricas. Por supuesto que se puede hacer con un taladro fino o rectificador, pero las variables como la dureza del material, desviaciones de la herramienta etc… Hacen que sea un trabajo lento y con unos resultados no controlados.

Con las herramientas utilizadas en este proceso, se deberá usar un fluido para limpiar de microvirutas de la propia herramienta y de la pieza final. Además, este líquido sirve para refrigerar y lubricar el corte o perforación.

La mayor ventaja del bruñido con el lapeado es el poder arrancar una mayor cantidad de material en un menor tiempo. Lo que lo convierte en mucho más rentable.

 

Cómo hemos visto en la continuación del artículo diferentes tipos de mecanizados especiales, leímos 3 formas de mecanizar un poco más generales o reconocidas. En esta parte hemos nombrado 3 técnicas muy específicas. Una de ellas se usa casi en exclusiva para el interior de cilindros.

El mundo de la mecanización es gigante y cambia constantemente. En Grumeber estamos al día en las técnicas y con nuevas máquinas de mecanización, expandiéndonos en sectores nuevos sin dejar los tradicionales de lado.